La investigación publicada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inlgés) sigue metiendo de cabeza a distintos personajes ilustres.

De acuerdo a la investigación, bautizada mediáticamente como Paradise Papers, Wilbur Ross, secretario de Comercio de Estados Unidos, sería el poseedor de varias acciones en una compañía naviera conectada comercialmente con Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) la petrolera estatal de Venezuela y que acarrea sanciones impuestas por Washington. La naviera, a su vez, pertenece a empresarios rusos conectados con Vladimir Putin, presidente de Rusia y anatema de Washington D.C.


ESTE ES EL MINISTRO GRINGO IMPLICADO EN CORRUPCIÓN:

El funcionario, con basta experiencia como inversor de capital privado, ha hecho estos negocios con todo y que el presidente estadounidense, Donald Trump, haya sancionado a altos mandos del régimen venezolano. El mandatario prohibió expresamente al sector privado de su país que hiciera cualquier transacción con bonos del Estado venezolano y de la misma petrolera estatal.

Ross, siempre según el ICIJ, vendió la mayor parte de los activos de su empresa antes de convertirse en integrante del Gobierno del republicano en febrero de este año, aunque no se deshizo de su participación en la naviera, llamada Navigator Holdigs Ltd., cuyo cuartel general está en las Islas Marshall, en el Pacífico sur, un famoso paraíso fiscal. Las organizaciones offshore en las que el secretario y otros padrinos cuentan con acciones controlaban hasta el 31,5% de la firma el año pasado.

Y LO DE INVADIRNOS; LOS GRINGOS SE LO TOMAN MUY EN SERIO:

La petrolera venezolana es uno de los clientes favoritos del catálgo de Navigator. En 2014 representó el 10,7% de sus ingresos. En 2015, el porcentaje ascendió hasta el 11,7%, según rezaba un informe enviado a la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos. La compañía se embolsó un total de 70 millones de dólares de manos de PDVSA por haber fletado tres de los 29 tanques con que cuenta para movilizar gas licuado en aquellos dos años.

Conscientes del pleito en que se estaba metiendo, la misma empresa admite que sus nexos con Caracas pueden cebarse con su imagen. “Los riesgos geopolíticos asociados con fletar embarcaciones a corporaciones estatales indonesias y venezolanas son significativas y pueden tener un impacto negativo en nuestro negocio, nuestra condición financiera y resultados operativos”, explica la firma en un informe.

Pero el cuento no termina ahí. Ross dio un paso más allá y llegó a hacer negocios directamente con empresarios afines a Putin. De hecho, otra de las compañías beneficiadas por sus inversiones en Subir, dedicada al gas y la petroquímica e instalada en la capital de Rusia. La empresa es liderada, entre otros, por Kirill Shamalov y Gennady Timchenko. El primero es yerno del presidente ruso y el segundo está dentro de los sancionados por el Departamento del Tesoro estadounidense por su cercanía con el jefe del Kremlin. Para rematar, también está conectado a Leonid Mikhelson, quien está a cargo de una empresa energética que forma parte del séquito de empresas sancionadas por Washington D.C.

El consorcio interrogó al funcionario por lo descubierto en su investigación. Ross se negó a responder en persona y lo hizo mediante un portavoz, quien defendió diciendo que su superior “se desvincula de cualquier asunto enfocado en buques de carga transoceánica, pero en general ha apoyado las sanciones de la Administración (de Trump) aplicadas a entidades rusas y venezolanas”. “El secretario nunca ha tenido que buscar ninguna exoneración ética y trabaja para asegurar los más elevados estándares éticos”, defendió el vocero.

FUENTE: MUNDIARIO.COM

 



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