Huyendo de la inseguridad y deseando garantizar la compra de medicinas que su mamá necesita regularmente, Kennya González Ojeda se unió a los más de dos millones de venezolanos que han decidido hacer maletas y buscar un mejor futuro en otros horizontes, publica El Nuevo Herald.


POR JOHANNA A. ÁLVAREZ
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Dos años más tarde, murió en un hospital de la Florida tras un accidente que podría haber sido provocado por un conductor con un historial de multas de tránsito y que estaba en libertad condicional por un caso de violencia doméstica.

González, de 32 años, fue ingresada al hospital Lee Memorial en Fort Myers el Día de Acción de Gracias con una hemorragia interna y huesos fracturados en todo su cuerpo, contó su primo Jesús Núñez en el portal de una campaña de recaudación de fondos para pagar por el tratamiento y el traslado de algunos familiares a Estados Unidos. Su familia inmediata, como la mamá y sus hermanos, viven en Venezuela y algunos ni siquiera tienen visa de inmigración.

Pese a las oraciones y buenos deseos de sus amigos y familiares, la oriunda de Valencia (en el centro-norte del país) fue declarada con muerte cerebral por los médicos y estaba respirando con la ayuda de máquinas especializadas. El martes la desconectaron de los dispositivos.



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